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miércoles, 2 de marzo de 2011

PRESUNTO CULPABLE

Juez ordena suspender la proyección de “Presunto culpable”


"Presunto Culpable"

La película “Presunto culpable” será suspendida de las carteleras de los cines porque la juez 12 en materia administrativa otorgó un amparo a uno de los testigos que aparece en el filme, quien no dio autorización para salir en el documental.

La juez Blanca Lobo Domínguez dio un amparo a Víctor Daniel Reyes, testigo en el caso de “Presunto Culpable”, quien no dio autorización para aparecer en la película.

La Secretaría de Gobernación acatará las instrucciones de la juez 12 en materia administrativa y suspenderá la autorización de la proyección de la película “Presunto culpable”.

El filme será retirado de las salas después de que la distribuidora sea notificada.

jueves, 23 de septiembre de 2010

EL GRAND CHAMACO

Entrevista a “El Grand Chamaco”

El Grand Chamaco se ha vuelto poco a poco un éxito en las redes sociales. La idea de dibujar tuits es atractiva, pero ver representados cada frase con su estilo de ilustración resulta una experiencia increíble cargada de frescura y buen humor. El Grand Chamaco dejó por un momento su trabajo ilustrativo para contestar unas preguntas para 25Horas sobre su trabajo y proyecto que es “Se dibujan tuits”.

Un poco acerca de “El Grand Chamaco”

El Grand Chamaco nació en 1982 en Los Ramones, municipio del estado de Nuevo León. Pasaba las tardes de su niñez jugando con lápices de colores mientras botaneaba carne seca con salsa y limón. Es huérfano y pasó su infancia y adolescencia con su abuelo materno, quien lo encaminó en el rumbo del dibujo y la pintura, actividades que se convirtieron en su hobbie y que lo llevaron a rebasar por mucho, cuando tenía 12 años, la técnica artística de su abuelo.

Su comportamiento anarquista y revolucionario le trajo problemas en su desarrollo académico, cursando solamente la secundaria. Posteriormente, Grand Chamaco decide viajar a la capital del país, con el sueño de trabajar como aprendiz del pintor Arturo Rivera, objetivo que no llega a cumplir.

Tras el sueño frustrado, empieza a tomar varios trabajos informales, como mesero en distintos restaurantes y cajero en tiendas de abarrotes, etc. Tres años después, conoce al escritor Ignacio Solares, de quien aprende mucho sobre las bases de la identidad mexicana. Después de años de austeridad y ahorro, Grand Chamaco logra juntar dinero para así viajar a varias partes del mundo buscando referencias y tutores que lo ayudaran a darle forma a su arte, así como a encontrar una identidad y voz propia como creador.

A los 25 años regresa a su pueblo natal y crea una pequeña escuela de ilustración y pintura buscando compartir sus conocimientos. La escuela fracasa completamente y en su frustración por la poca atención recibida de la gente del pueblo, se aleja de la sociedad y crea un taller en una casa de campo, donde pasa varios años estudiando y perfeccionando su estilo. Despues de 3 años y con la llegada del internet a su pueblo, el Grand Chamaco empieza a explotar su talento y mostrarlo al mundo, primeramente mediante redes sociales, posteriormente no se sabe todavía.

Y a continuación la entrevista:

¿Cómo encontraste tu camino hacia la Ilustración?

Mi abuelo materno, con quien pasé toda infancia, pintaba y dibujaba en sus ratos libres. De él aprendí el gusto por eso y poco a poco lo fui desarrollando, primero dibujando a mano, y luego ya con herramientas digitales.

¿Qué era del Grand Chamaco antes de que el twitter existiera?

Tenía un pequeño instituto de dibujo y artes plásticas en Los Ramones, pero no dio fruto y cerró. Con la llegada del Internet empecé a darme cuenta de todo el potencial que hay en redes sociales.

¿Quiénes son tus influencias en tu estilo de ilustración?

Nel. Yo soy la influencia.

Lo espontáneo de los “tuits” hacen aún más geniales las ilustraciones ¿Qué opinas de los “tuits” que has tenido que ilustrar? ¿Tienes alguno favorito?

Todos me gustan, por eso los dibujé. Y también me gustan muchos más que por falta de tiempo no he podido dibujar.

¿Cuánto tiempo inviertes en las ilustraciones que realizas?

Igual que los tuits, es algo práctico y espontáneo. Entre que se me ocurre qué ilustrar y entre que lo dibujo pueden pasar entre 1 y 4 horas. Máso.

¿Qué hace el Grand Chamaco además de dibujar “tuits”?

Trato de escribir tuits para dibujármelos yo mismo pero no se me ocurre ni uno bueno. Fail.

¿Te gustaría colaborar con algún ilustrador o diseñador en especial?

El otro día le mandé un mail al Alderete pero no me contestó. Fail two.

Con este proyecto de “Se dibujan tuits” se ha comprobado una vez más el gran poder de las redes sociales. ¿Qué opinas al respecto?

Hay un chingo de talento en México. El internet propicia que sea más fácil darlo a conocer masiva y explosivamente. Independientemente de los que hacemos cosas visuales, hay un montón de gente que escribe increíble. Un día quiero ser como ellos.

¿Que le depara al Grand Chamaco? ¿Algún proyecto en puerta?

Sí pero no digo porque se me ceban.

25Horas habla del deseo de los diseñadores y no diseñadores de extender el tiempo al menos una hora. ¿Qué harías si tuvieras una hora más en tu día?

Echarme una caguama más. Y probablemente habría más tuits dibujados.

FUENTE: http://25-horas.com/2010/09/entrevista-a-el-grand-chamaco/

miércoles, 26 de mayo de 2010

Caricaturas mexicanas: la familia Burrón

Los niños y jóvenes mexicanos, no conocen a nuestros grandes dibujantes y caricaturas. Sólo conocen los cómics americanos y mangas japonesas. Por eso toca ahora a nuestros grandes dibujantes y revistas de historietas mexicanas mostrarse ante los jóvenes, para ser apreciadas en toda su magnitud

Es mi intención hacer un reconocimiento a los artistas latinoamericanos de las caricaturas o cómics como llaman a las tiras americanas, empezando por los de casa, México. Después continuaré con el resto de nuestra América Latina.

Los niños y jóvenes mexicanos poco o nada saben de las tiras cómicas de gran éxito producidas en México. De Argentina conocemos a Quino con su Mafalda, a Pepo de Chile con su famoso Condorito. En méxico tenemos grandes dibujantes y caricaturistas como Sixto Valencia Burgos con su popular Memín Pinguín creado por Yolanda Vargas Dulché, y quienes nos ocupan en este ocasión La Familia Burrón creada por Don Gabriel Vargas.

La familia Burrón es una típica familia de clase baja que vive en una vecindad en la Ciudad de Mexico, D.F, ubicada en el "Callejón del Cuajo número chorrocientos chochenta y chocho".

Sus integrantes son: el sr. don Regino Burrón, peluquero de profesión y propietario de la peluquería "El Rizo de Oro", la sra. Borola Tacuche de Burrón, la srita. Macuca Burrón Tacuche, el joven Regino Burrón Tacuche, el niño Foforito Cantarranas (adoptado por los Burrón) y la mascota de la familia, el perrito Wilson.

Doña Borola Tacuche de Burrón es jefa de la familia y el personaje principal de la historieta. Nació en el seno de una muy rica y reconocida familia de la ciudad de México. Desde pequeña se distinguía por ser traviesa y alocada, metiendo en problemas a sus amigos, en especial a Regino Burrón. Borola y Regino se procuraban mucho, a pesar de pertenecer a clases sociales distintas, y la tía y tutora de la niña, la señora Cristeta Tacuche, tenía en gran estima al pequeño Regino por ser un niño serio, educado y trabajador. Borola se enamoró del pobretón de Regino, desdeñando una plétora de acaudalados pretendientes en favor de su "chaparrín" y Cristeta respetó la decisión de Borola.

Borola se considera extremadamente atractiva, contoneándose en la calle para deleite del "sexo horroroso" de una manera que a su familia, especialmente a su esposo y a su hija, avergüenza. Borola representa el espíritu y la inventiva del mexicano, sabiendo salir adelante en cuanto proyecto inverosímil se le mete entre manos. Algunas de sus invenciones y proyectos incluyen un helicóptero de madera movido por un motor de lavadora; un cañón para viajes personales; un teleférico; una red alterna de transporte subterráneo; cazar avestruces del zoológico para la cena navideña; cocinar albóndigas hechas de periódico, gorgojos de frijol y llantas de auto; hacer un caldo de trozos de llantas de auto y polvo de caucho; usar el patio de su vecindad como alberca; asaltar tiendas departamentales al estilo del viejo oeste, y cientos de aventuras más, la mayoría de las cuales terminan con cientos de heridos y/o la señora Borola en prisión. Incluso en una ocasión llegó a extirparse el esqueleto del cuerpo, pues le asustaba "traer dentro una calaca".

A pesar de su buen corazón, Borola es ambiciosa y pronta para los pleitos. Es notable su fuerza y habilidad para la pelea callejera, llegando a someter a la vez a varios hombres de mayor tamaño que ella, aunque no sin sus consecuencias. Acostumbra llevar una plancha de hierro o la mano del metate en su bolso de mano, y para situaciones más extremas no tarda en echar mano de su siempre fiel "mosquetón", cargado con balas expansivas. A pesar de esto, las vecinas siempre la buscan a ella para que les de consejo o resuelva sus problemas, pues la consideran una persona inteligente y de buen juicio, así como una refinada dama "de la alta".

Don Regino Burrón o Don Regis, es el padre de la familia, peluquero de profesión, propietario del negocio "El rizo de Oro". De carácter reposado y conservador, puede llegar a ser apocado, sin embargo, todos están de acuerdo en su decencia, honestidad y respetabilidad.

A pesar de que su familia vive en la más completa pobreza, el orgullo de Regino le impide aceptar la ayuda de su riquísima tía política. Es patente su molestia con Borola cuando ésta trata de buscar trabajo o de llevar acabo un proyecto para ayudar en la casa, alegando que, como el marido, es su deber el traer el sustento diario. Aunque su peluquería de estilo tradicional recibe menos clientes cada día, Regino es reticente a cambiar de giro, o de estilo siquiera, lo cual no impide que de cuando en cuando salga a vender cosméticos hechos en casa o a arreglar mascotas en casas pudientes cuando la situación es muy crítica.

Fóforo Cantarranas, Foforito, es hijo adoptivo de esta humilde y humana familia. Foforito, al igual que Regino chico, es ayudante de Regino en "El Rizo de oro", peluquería de la que éste consumado maestro de la tijera está a cargo, y que constituye el sustento de la familia.

Foforito es un excelente niño. Además de ayudar a su papá en la peluquería junto con su hermano "El Tejocote", es un estudiante y amante de la música. Toca lo que en la revista llaman la "vihuela", que es una especie de banjo o guitarra.

Es importante hacer notar la bondad de la familia, que adopta al niño a pesar de estar "en la última miseria", como diría alguno de los personajes.

Cristeta Tacuche, tía de Borola, es multimillonaria y vive en París tras haber emigrado de México debido a la persecución de millonarios durante el gobierno de Echeverría. Apodada "la Reina de París" o "la Timborota" por sus amigos de mayor confianza, emplea a un ejército de mucamas mexicanas comandadas por Boba Licona, su secretaria personal y amiga más cercana. Tiene como mascotas dos cocodrilos, Pierre y Marcelo, quienes habitan la alberca de su mansión. Cristeta lucha con ellos a modo de ejercicio matutino sin que los reptiles parezcan querer devorarla a ella o a sus sirvientas. Duerme siempre rodeada de sus perritos.

Su eterno enamorado es Toto Roquefort, el "Rey del Queso", además de muchos otros pretendientes a quienes galantemente rechaza (incluidos el Rey de la Mostaza y el Rey del Bacalao Noruego), pues siempre encuentra sus manerismos personales insoportables. Le gusta ir a cenar a lujosos restaurantes de París, como "La Cazuelé", donde pide regularmente alguno de sus platillos favoritos: torito alcaparrado, ballenato nonato u ojos de canario a la "piripitifir".

Es la única persona en el mundo que se ha dedicado a recorrer los siete mares para echarle moronas de pan a los peces

Boba Licona. Secretaria personal de Cristeta, es también su mejor amiga. Bobita es la voz de la conciencia en la mansión y no duda en reprender a Cristeta por sus excesos.

Ruperto Tacuche hermano de Borola y sobrino de doña Cristeta. Un antiguo ladrón, que actualmente se ha regenerado y lleva una vida decente como maestro panadero en la panadería "La hojaldra". Vive enamorado de Bella Bellota, una gentil viuda a quien un antiguo compañero de fechorías le confío al morir junto con el hijo de éste, Robertino.

De niño era hiperactivo, lo cual lo llevó a echarse una olla de leche hirviendo encima por accidente. Desfigurado de por vida, Ruperto entro en una actitud rebelde y autodestructiva, rodeándose de las malas compañías que lo hicieron caer en el crimen profesional. A raíz de su accidente, siempre lleva la cara cubierta por una bufanda, dejando ver solamente una negra faz. A pesar de ser actualmente una persona de bien, sus antiguos compañeros siempre tratan de hacerlo volver al oficio, y los curruptos agentes de policía lo buscan, amedrentan y torturan cada vez que un ilícito se comente relacionado con las actividades y amistades pasadas del panadero.

La familia Burrón es una típica familia de clase baja que vive en una vecindad en la Ciudad de Mexico, D.F, ubicada en el "Callejón del Cuajo número chorrocientos chochenta y chocho"

Ruperto es tal vez el personaje más complejo de la historieta, siempre en el constante dilema de que hacer para sobrevivir. Su dilema sobre la rectitud y sobre si el fin justifica los medios se ven reflejados en muchas historias donde trata de conseguir dinero para ayudar al hijo de Bella Bellota. El diseño en particular de este personaje es de destacar, ya que tiene más personalidad y refleja de mejor manera el ingenio de Vargas.

Bella Bellota, eterno objeto de amor platónico de Ruperto Tacuche. Al principio, tanto ella como él rechazaban la evidente atracción mutua que sentían: ella por ser viuda, él por ser amigo de su difunto marido. Dedicada en cuerpo y alma al cuidado de su inválido hijo Robertino, Bella Bellota tenía recurrentes problemas con Ruperto por el tipo de amistades que éste sostenía. Con el tiempo, ambos llegaron a aceptar sus sentimientos, aunque ella sigue siempre firme en rehusarse a vivir juntos sin antes estar legalmente casados.

Robertino, el hijo de Bella Bellota, quien sufre de poliomielitis y no conoció a su padre, considera a Ruperto como su tío.

Lucila Ballenato, apodada "La Gorilona" por su enorme corpulencia, es hermana de un conocido de Ruperto y, en un momento, aspirante de sus quereres. De moralidad cuestionable, tenía una ojeriza particular con la santurrona Bella a quien el panadero procuraba tanto, pero con el tiempo las dos mujeres se convirtieron en grandes amigas, para descontento de Ruperto, quien tolera poco a la "Gori" por estar ésta siempre metiéndolo en dificultades, aunque disfruta conversar con ella y sabe que es una amiga de ley.

Don Quirino propietario y administrador del hotel "El Catre", lugar donde vive Ruperto. Le gusta platicar con éste cuando regresa por las mañanas de su empleo como panadero. A Don Quirino le encantan las campechanas y las chilindrinas sopeadas con un buen café; también es gran aficionado al chisme.

Susano Cantarranas, padre biológico de Foforito. Es un pepenador que casi siempre anda borracho por entrarle duro al "caldo de oso" o "tlachicotón" (pulque). Flojo y poco fiel a su esposa, tiene fama de mujeriego en la colonia donde habita, "EL Lodazal".

La Divina Chuy, aguantadora novia de Susanito Cantarranas. Al igual que Susi, como le llama cariñosamente, es pepenadora y viste como encueratriz o exótica, actividad en la cual labora de tanto en tanto. En ocasiones ha intentado pagar a su marido con la misma moneda y tener aventuras con otros hombres, pero el amor que siente por Susano es mucho y siempre termina volviendo con él.

Floro Tinoco, alias El Tractor hijo del rico empresario industrial Titino Tinoco. Floro tiene alrededor de catorce años, aunque su enorme complexión lo hace ser más grande que el resto de los personajes; su inteligencia, sin embargo, es otro asunto. Aunque es un genio para tripular y arreglar máquinas de tecnología de punta (como los son sus mini aviones y automóviles), en cuestiones académicas deja mucho que desear. Apenas recientemente aprendió a recitar las vocales y nunca ha terminado el abecedario completo, además de solo saberse la tabla del 1, lo cual es un dolor de cabeza para cualquier maestro particular que su millonario padre ha contratado.

Aunque no es una persona mala, Floro siempre se mete en problemas, muchas veces tratando de ayudar a Doña Borola en sus alocados proyectos. Como penitencia por sus continuos destrozos de autos, aviones y otras propiedades, su padre acostumbra recluirle en su propia cárcel particular, la cual cuenta con todas las comodidades.

Doña Gamucita Pericocha, viuda de Pilongano, conocida de los Burrón, Gamucita es una viejecita quien, a pesar de su avanzada edad, trabaja duro de sol a sol lavando ropa ajena para mantener su hogar y a su hijo Avelino, un aspirante a poeta que es un flojo, desaseado y desobligado. Se distingue por su diminuta estatura y enormes pies.

Gamucita nunca ha ocultado la molestia que siente de ver a su hijo día tras día sin hacer nada, exigiendo a éste que consiga un trabajo de verdad. Aún así, pocas veces ha faltado la señora a sus deberes de madre, privándose muchas veces de alimentos para darle a su hijo al menos frijoles refritos y café negro (los cuales Avelino impugna y maldice, aunque nunca rechaza). Gamucita duerme en el suelo y se levanta de madrugada para ir por la ropa que lava, despertando a su hijo a media mañana con el aroma de su frugal desayuno diario.

En más de una ocasión Gamucita ha intentado dar una lección a su hijo para obligarlo a valerse por si mismo, aunque nunca lo ha conseguido. Una vez, secretamente, escapó de su casa para pasar un año entero con sus amigos los Burrón, tan sólo para regresar a su casa y descubrir a Avelino en estado de hibernación, durmiendo entre las telarañas y polvo que en ese año se había acumulado alrededor del durmiente.

Avelino Pilongano el hijo único de Doña Gamucita. A pesar de ser un adulto vive a expensas del trabajo de su madre, escudado en el pretexto de que él se dedica a escribir versos. Cuando se le presiona para obtener un trabajo remunerado, Avelino siempre argumenta que un artista de su talla no puede rebajarse a realizar ningún tipo de trabajo físico. Acostumbra rodearse de personas de gustos similares a los suyos, con quienes suele pasar los días holgazaneando en los jardines de la capital mexicana.

Apodado "El Babotas" por su contante apariencia de ensimismado y poco atento, la calidad de su trabajo como poeta dentro de su universo no es muy clara, pues a pesar de que su libro "Vibraciones del Caletre" nunca ha sido publicado, es un amigo respetado de poetas reconocidos, como Octavio Paz.

Alubia Salpicón amiga de Foforito, es una aventajada y virtuosa estudiante de tololoche, instrumento que Alubia siempre lleva a cuestas a pesar de rebasar su corta estatura. Gracias al hecho de que recibió una gran herencia de manos un matrimonio que mucho la estimaba, Alubia suele guardar en la caja de resonancia del instrumento diversos víveres e implementos para ayudar a los necesitados, aunque a veces estos abusen de su gran generosidad.

Kakiko Kukufate es un extraterrestre proveniente del planeta Marte. Su aspecto es el de un pequeño ser verde, de piel escamosa, antenas, orejas como bocinas y un solo ojo muy grande en la frente. Kakiko Kukufate conoce a los Burrón después de contactar primero a Doña Borola, dejándole un transmisor para comunicarse con ella desde Marte, o Karakatiako, como llaman sus habitantes al Planeta Rojo. El marcianito y Borola entablarán una gran amistad, que convertiría a Borola Tacuche en una de las primeras mexicanas en tener un encuentro cercano con un ser extraterrestre. Este personaje bien podría ser uno de los más originales en la ciencia ficción mexicana.


fuente: http://mx.globedia.com/caricaturas-mexicanas-familia-burron

Muere el caricaturista Gabriel Vargas

El célebre historietista mexicano Gabriel Vargas, quien dibujó el folklore de esta ciudad en su revista semanal 'La familia Burrón', falleció hoy, a la edad de 95 años, rodeado de su familia, en su departamento de la Colonia Cuauhtémoc, de esta capital, a las 14:50 horas.
Lo anterior lo dio a conocer en breve entrevista telefónica la periodista Guadalupe Appendini, quien agregó que el fallecimiento se debió a una complicación cardio-vascular que venía padeciendo desde hacía varios meses.

Vargas fue reconocido con el Premio Nacional de Ciencias y Artes 1993, otorgado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y era considerado el "Cronista Urbano" de la capital mexicana del siglo XX.

Icono de la caricatura mexicana, a pesar de su avanzada edad continuaba colaborando para la revista mensual 'Gentesur'. Recibió el año pasado el doctorado Honoris Causa de la Universidad de Hidalgo, su estado natal.

En alguna ocasión, el escritor y ensayista mexicano Carlos Monsiváis afirmó que "en Vargas, la compasión y el humor se unen para entregarnos el gran fresco de la Ciudad de México" .
Don Gabriel, como le decían sus amigos, nació en 1915 en la ciudad de Tulancingo, estado de Hidalgo, su padre fue un próspero comerciante que falleció, cuando él tenía cuatro años, en una familia de 12 hermanos.

Su madre, Josefina, tuvo que mudarse a la capital y Vargas mostró desde pequeño grandes aptitudes como dibujante, que le merecieron elogios del entonces director de Bellas Artes, Alfonso Pruneda, quien le ofreció una beca para estudiar en Francia, pero la rechazó porque no quería alejarse de su madre.

Es importante recordar que Vargas rescató el lenguaje popular de los barrios de la ciudad y creó personajes arquetípicos como "Regino" y "Borola" , que le valieron reconocimientos de especialistas, por la forma en que recreó la realidad urbana.
Aceptó un empleo en el diario 'Excélsior', donde llegó a ser jefe de dibujantes y luego ganó un concurso de dibujo organizado por Editorial Panamericana, donde compitieron caricaturistas de la época.

En plena juventud creó una historieta llamada los "Súper Locos" , donde nacieron los personajes "Jilemón Metralla" y "Bomba" y luego aceptó el reto de un amigo de dar vida a una revista, con una mujer como personaje central y fue cuando fundó "La Familia Burrón" , que llegó a tener un tiraje semanal de más de 500 mil ejemplares, y que a la fecha se sigue publicando y distribuyendo.

La periodista Rosita Castro recomendó a su colega italiano Carlo Coccioli -cuando éste llegó a esta ciudad procedente de Italia- leer 'La Familia Burrón' cada semana para que conociera a fondo la idiosincracia del mexicano que vivía en vecindades.


cvtp